Tuesday, April 22, 2008

La cintura democrática española

José Luis Rodríguez, el mismo que ha puesto España boca abajo sin necesidad, el que ha pactado con los fascistas catalanes que se disfrazan de nacionalistas y el mismo que ha embarcado al país en un “proceso de paz” con la banda terrorista ETA en el que los únicos que parecen saber cómo funcionan las cosas son los criminales, nos ha aportado recientemente su último gran descubrimiento político-filosófico: “La democracia es una cuestión de cintura”, acaba de explicar Zapatero al líder de la oposición, Mariano Rajoy, y, tras realizar esta aseveración, el presidente dio por terminada su intervención en el Parlamento pensando seguramente que, una vez más, nos había legado a todos los españoles una gran lección de lo que ha de ser la libertad.
Se equivoca el presidente cuando afirma que la democracia es algo flexible, dúctil y maleable que puede ser utilizado por todos y, sobre todo, que ha de emplearse para satisfacer a todos. Muy al contrario, gobernar con equidad y, especialmente, gobernar en regímenes democráticos, significa elegir, negar, tomar decisiones, imponer criterios y establecer estrategias que, además de ser conformes con la legalidad vigente, han de establecerse para que beneficien al máximo número de ciudadanos y para que protejan y refuercen la convivencia de todos en paz y en libertad.
La democracia no es una cuestión de cintura. A pesar de lo que diga esta falsa e inculta progresía de salón que nos gobierna, la democracia es una delicada herramienta de relación entre los seres humanos que, dada su fragilidad, ha de ser extremadamente firme a la hora protegerse de cualquier persona, empresa, organización, entidad o institución que desee socavarla para salvaguardar sus intereses particulares. Así, la democracia no puede tener cintura con los terroristas de diferente cuño que desean derruir nuestra forma de vida y dinamitar nuestras instituciones; la democracia no puede tener cintura con quienes solamente desean preservar sus prebendas locales haciendo temblar los intereses colectivos: la democracia tampoco puede tener cintura con cualquier ideología, doctrina o posicionamiento ético que, basándose en el fanatismo y en la cerrazón, apele a cercenar las libertades individuales, haga apología del racismo, desprecie a determinados colectivos de ciudadanos o llame a tener comportamiento intolerantes con los demás. Qué quieren que les diga. En mi opinión, se comienza considerando que la democracia ha de ser blanda, dócil y cimbreante, que la democracia ha de tener cintura, y se termina elaborando ridículas teorías sobre la “alianza de civilizaciones”, invitando a tomar café a terroristas o a sus portavoces de paisano o, simplemente, realizando cenas de Estado a las que solamente pueden asistir mujeres. ¿A que les suena a algo todo esto?

En el Blog del País Vasco analizamos la reciente decisión del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, de iniciar el diálogo con la banda terrorista ETA a lo largo del próximo mes de junio. Bajo el título de “La banda terrorista ETA marca los ritmos y volverá a asesinar” explicamos en el blog hermano cómo “a lo largo de la historia ningún movimiento fascista ha terminado con una negociación que, previamente, no haya sido impulsada por una indiscutible victoria policial, jurídica e institucional. Y el movimiento nacionalfascista vasco no va a ser el primero”.

Más visiones sobre España

En la entrada anterior dejaba algunas reflexiones sobre lo que significa España para mí hoy, pero el debate sobre lo que supone la españolidad es intenso en múltiples ámbitos políticos, sociales y culturales. También, como no podía ser de otra manera, en los espacios económicos, como muy bien han podido comprobar los empresarios catalanes. De hecho, en Convergencia i Unió (CiU), que ya se ven de nuevo en el Gobierno catalán dentro de unos pocos meses, hay una preocupación importante porque algunos de sus líderes han podido comprobar de qué manera se está crispando el debate Cataluña versus España en diferentes lugares del país.
De cualquier modo, una visión interesante sobre el concepto de España se aportó hace unos días en un acto de la Plataforma Ciutadans de Catalunya en Madrid: “España es sobre todo una acción diversa (…) Una de las calamidades intelectuales de nuestro tiempo es cómo los nacionalismos se han apoderado del concepto de la diversidad. Porque, paradójicamente, la gran víctima de la hegemonía del nacionalismo, es la diversidad. La garantía de la diversidad catalana, vasca, andaluza, gallega, valenciana, es España (…).España es una vigilancia democrática, una garantía de ventilación e higiene y ante el prodigioso y wagneriano espectáculo de la degeneración de la cultura política catalana y vasca, la influencia creciente de España, de los ciudadanos españoles, es la más sólida y favorable posibilidad de regeneración.”
Por otro lado, un reciente reportaje publicado en “El País” (14-V-2006) sostiene que el desapego por el concepto España crece entre las nuevas generaciones. La autora del texto, la periodista Lola Galán, explica cómo “una norma política subliminal impide en muchos foros hablar con naturalidad de España, un término sustituido por el menos molesto de Estado español, y esa norma está prendiendo en los jóvenes. Los datos de la última encuesta de la Fundación Santamaría (FS) sobre la juventud española -elaborada sobre una muestra de 4.000 entrevistados-, publicada el mes pasado, apuntan a una pérdida inexorable del sentido de pertenencia a España en los jóvenes de 18 a 25 años. Entre 1981 y 2005, este sentimiento descendió siete puntos a medida que aumentaba el apego a la propia localidad y a la propia comunidad autónoma. No sólo en territorios desfigurados por el terrorismo, como el País Vasco, sino en lugares tan aparentemente inocuos como Canarias, Asturias o Galicia, donde un 62%, un 52% y un 41%, respectivamente, de los encuestados decían sentirse por encima de todo canarios, asturianos o gallegos”.
Posted by libertad43 in 07:55:43 | Permalink | Comments Off